domingo, 29 de marzo de 2026

ELIMINAR EL IVA NO BAJA LOS PRECIOS DE LA VIVIENDA

Comparto una reflexión técnica sobre el debate del IVA en la vivienda y sus efectos reales. Existe un error relevante en suponer que una rebaja o eliminación del IVA se traducirá directamente en una baja del precio de las viviendas. En la práctica, los precios se determinan principalmente por la oferta y la demanda, no por el costo de construcción. Por lo mismo, una reducción del IVA tiende a mejorar el margen del desarrollador inmobiliario, pero no obliga a disminuir los valores de venta. Un segundo efecto ya observable es el impacto de las expectativas. El solo anuncio de una eventual medida ha generado una postergación de decisiones de compra, con caídas en las ventas que algunos estiman cercanas o superiores al 40%, debido a compradores que esperan una eventual baja futura de precios. Sin embargo, se produce una tercera consecuencia: si la medida se concreta, la demanda acumulada podría aumentar fuertemente. En un mercado con oferta restringida, esto puede presionar los precios al alza, generando el efecto contrario al buscado. A lo anterior se suma un punto poco abordado: la rebaja del IVA implica una disminución directa de la recaudación fiscal, lo que tensiona aún más la disponibilidad de recursos públicos, en un contexto donde precisamente se demanda mayor inversión estatal. Si el objetivo es mejorar el acceso a la vivienda, existen herramientas más efectivas. Entre ellas, el subsidio a la tasa hipotecaria destaca por su impacto inmediato en la capacidad de pago de las familias. Asimismo, avanzar en medidas que aumenten la oferta —como mayor disponibilidad de suelo, reducción de tiempos de tramitación y estabilidad regulatoria— es clave para incidir de manera estructural en los precios. En síntesis, más que medidas tributarias generales, el desafío está en diseñar políticas que equilibren acceso, oferta y sostenibilidad fiscal.



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